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MUSICA
Musica – Capitulo I
El mayor error del hombre no fue dejar de comprender la enfermedad, sino dejar de comprender la música. Siempre la consideró una expresión artística destinada al entretenimiento, cuando, en realidad, participa en una de las leyes fundamentales de la Naturaleza. Nada existe fuera de la vibración. Desde el Verbo que dio origen a la creación hasta el más pequeño átomo, todo vive bajo un mismo orden universal.
También el organismo humano responde a ese orden.
La represión del síntoma puede ocultar la enfermedad, pero no restablece la salud. Cuando el hombre deja de escuchar el lenguaje de la Naturaleza, se aleja de la conciencia, de la moral y del verdadero camino de la curación. Es en este contexto donde la música recupera su significado primordial, dejando de ser un simple entretenimiento para revelar su capacidad de ordenar o desordenar la vida.
Entre todas las manifestaciones musicales, el flamenco ocupa un lugar singular. Su esencia conserva una arquitectura vibracional que trasciende la cultura y alcanza directamente los procesos que sustentan el organismo. Su acción no se limita a la emoción; puede participar en la reorganización de los desórdenes del organismo, abriendo un nuevo horizonte para la terapéutica.
Tal vez haya llegado el momento de comprender que la música nunca fue únicamente un conjunto de sonidos, sino una de las más elevadas manifestaciones del orden que gobierna la Naturaleza y la propia vida.


