CAPÍTULO 18. EL RITMO DEL CORAZÓN

Autor: Antonio M. F. (Fundador de Alquinatura)

 

Después de la visión de la Nueva Jerusalén, la reflexión se dirige hacia el propio ser humano y su capacidad para reconocer las señales de los tiempos. Las últimas profecías del Apocalipsis y las enseñanzas de Cristo nos conducen a una cuestión fundamental: ¿está la humanidad preparada para la transformación que se anuncia?

En este capítulo, la venida de Cristo aparece asociada al cierre de un ciclo y al inicio de una nueva etapa de la conciencia humana. El mundo antiguo, sostenido por el desorden, la injusticia y el alejamiento de las leyes de la Naturaleza, comienza a mostrar sus fragilidades, mientras se abre la posibilidad de un regreso al orden de la Vida.La ciencia y la espiritualidad dejan de presentarse como caminos opuestos y surgen como diferentes expresiones de una misma búsqueda. El conocimiento de la vida, de la salud, de la conciencia y de los procesos que gobiernan al ser humano adquiere un papel central en la comprensión de los cambios anunciados por las profecías.

Al mismo tiempo, el capítulo invita a reflexionar sobre algunas de las cuestiones más profundas de la existencia: la enfermedad y la curación, la muerte y la esperanza, la responsabilidad individual, la justicia y el destino del ser humano. Entre símbolos, parábolas e interpretaciones proféticas, se dibuja un camino de transformación que pretende conducir al hombre hacia una realidad más armoniosa y consciente.

El Ritmo del Corazón representa, así, el compás de ese cambio. Un latido que acompaña el paso de un mundo que se extingue hacia otro que busca nacer, recordándonos que toda verdadera transformación comienza en el interior del propio ser humano.

LA VENIDA DE CRISTO ESTÁ CERCA

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado as su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.

Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios. Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca. El que es injusto, sea injusto todavía;  y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía”.

Apocalipsis 22:6-11

 

¿Quién podrá reconocer la venida del Maestro de Nazaret? ¿Quién lo verá, si viene oculto en una nube?

El retorno desde la civilización de Piscis requiere de la gran ciencia celestial, puesto que la distancia que nos separa es, aproximadamente, de 2.000 años luz. Es, por ello, que debemos analizar la antinomia del espacio y del tiempo. Viéndolo desde las perspectivas de las leyes físicas que se conocen, viajando a la velocidad de la luz, 300.000 Km/s, se necesitarían 2.000 años para llegar desde el planeta Piscis hasta la Tierra. Por otro lado, una nave espacial, o carro de fuego que es como lo llama la Biblia, no puede viajar a más de 60.000 Km/s, porque según los físicos, ésta es la velocidad del electrón alrededor del núcleo. Por encima de esta velocidad, la materia se descompone. Es por ello que, en el caso de poseer una tecnología punta y que se pudiera llegar a viajar a la velocidad máxima que permite la materia, 60.000 Km/s, se tardaría en llegar 10.000 años.

Deberíamos ser como los niños, los cuales, por poseer poco conocimiento de las leyes físicas y de lo que se supone realidad, llegan a creerse los cuentos. Sin embargo, la realidad de los hombres es relativa y se ajusta al conocimiento de las leyes que conocen y se dogmatiza con ellas.

 

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

Apocalipsis 22:12

 

Es preciso actuar sobre las cosas cuando hayan superado su estado germinal. Así, pocas palabras de las que se dicen, puede interpretarse al pie de la letra.

Hay que entender que Cristo viene de nuevo a cambiar el mundo, a ponerle fin al mundo que conocemos. Pero para ello deben darse una serie de acontecimientos, como los describe el profeta Daniel:

 

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, la cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.

Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.

Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”.

El tiempo del fin – Daniel 12:1-4

 

En esta profecía de Daniel hay que resaltar un elemento fundamental del que nos habla: ‘y la ciencia aumentará’. De esto resulta que el conocimiento de neurofisiología que se conoce hoy día es fundamental y necesario para afrontar el proceso apocalíptico de forma favorable para la gente de la ‘mujer’, la esposa del Cordero. Estos son los que representan la doctrina de Cristo. Estos son los que están en el lugar santo sufriendo la abominación desoladora.

 

“Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)…”

Mateo 24:15

 

Esto no hubiera podido ni puede superarse sin un conocimiento profundo de la neurofisiología. Esta abominación no son más que demonios: ataques con radiaciones que generan grandes desórdenes en el organismo poniendo en peligro la vida.

En base a esto, es obvio que han tenido que pasar más de 2.000 años para poder afrontar el pacto apocalíptico. Aquí, cuando Cristo nos habla de volver pronto, no se refiere a un tiempo determinado, porque éste está condicionado por las circunstancias, sino al tiempo que necesita para viajar desde la constelación de Piscis a la Tierra, 21 días en total. Esto es volver pronto frente a los 10.000 años de viaje que postula el hombre.

 

“Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último”.

Apocalipsis 22:13

 

La concepción que induce a juzgar el conocimiento no es más que el descubrimiento de las leyes que interactúan en la Naturaleza.

Aquí Cristo formula una forma de medir el conocimiento tomando como referencia el alfabeto griego, por aquello de que fueron los primeros en elaborar teorías científicas que hoy día aún se sostienen. La pregunta sería: ¿en qué letra del alfabeto griego se encuentra el hombre? Quizás habremos llegado a la letra séptima, eta (ŋ), de las 24 que posee.

‘El principio y el fin’: El Verbo del principio y el Verbo hecho carne como fin de la metafísica del Verbo, representada en la figura de un Dios carnal.

‘El primero y el último’: El que más sabe y el más humilde y modesto. El sabio que se coloca el último para siempre estar el primero.

 

“Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”.

Apocalipsis 22:14

 

Bienaventurados los que lavan los pecados y cambian el ropaje de la moral, de estereotipos por arquetipos.

 

“Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira”.

Apocalipsis 22:15

 

‘Mas los perros estarán fuera: La teoría de la evolución ha quedado detenida en el hombre. El gran salto evolutivo de perro a mono, inducido por la metafísica del Verbo, fue posible gracias a hechos diferenciados de un grupo de perros que adoptaron formas distintas en la alimentación, pasando de comer carne a comer productos vegetales. Podemos decir que, dentro de la escala evolutiva, el mono es nuestro padre y el perro es nuestro abuelo.

Es así cómo, la metafísica de la Naturaleza, que supo escuchar la voz del Verbo, creó al mono, y éste al hombre. Sin embargo, el hombre, que en sus principios escuchaba a la Naturaleza, dejó de hacerlo, abandonando la opción vegetariana de su padre el mono, y volviéndose a la alimentación carnívora de su abuelo el perro. Aquí, la metafísica ha quedado colapsada. Al hombre, para poder entrar en la ciudad, es decir, transformarse en ángel, la Naturaleza evolutiva le obliga a adoptar las medidas del mono, el vegetarianismo. Es por ello que los perros quedarán fuera.

 

“El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos y su alma amó sus abominaciones…”.

Isaías 66:3

 

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”.

Apocalipsis 22:16

 

Para facilitar el conocimiento del ‘David retornado’, Jesús emplea el modo aludiendo a su raíz y a su linaje. Podría haberlo hecho empleando una raíz y linaje más antiguos, porque tanto David como Jesús vienen de la tribu de Judá: el león de la tribu de Judá.

Así, el tono bíblico que enfatiza todo el proceso apocalíptico cae sobre la figura de David, haciéndose notorio como mediador activo del desarrollo apocalíptico; y cómo Jesús, la estrella resplandeciente de la mañana, cae sobre él para iluminarlo, indicándole el camino a seguir.

 

“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”.

Apocalipsis 22:17

 

Permanecer en lo inconmensurable. Éste es el espíritu de la profecía. Y poder soportar todo el mal que le viniera al representante de la esposa del Cordero. Beberse la poción de radiaciones demoníacas es algo que sobrepasa la naturaleza humana. Y el espíritu debe estar preparado para ello, y no sucumbir: ‘Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven’.

‘Y el que oye, diga: Ven’: Aquí el que oye; el que sabe que sin la venida de Cristo nada es posible; que Él es el único sostén útil para vencer a las fuerzas del mal y para  poder tomar del agua de la vida gratuitamente.

 

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.

Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén”.

Apocalipsis 22:18-21

 

LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE

“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas”.

Mateo 24:29

 

Es menester procurar que desaparezcan las fuerzas satánicas para que empiecen a tomar forma las ideas alquinaturistas. El viejo mundo se oscurecerá, y no dará su resplandor.

En lo que atañe a las estrellas que caen del Cielo, se trata de transformarse en estrella con las cualidades propias de una supraconciencia caída del Cielo.

 

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Mateo 24:30

 

Esta señal del Hijo del Hombre no será percibida ni por la tierra ni por el agua, sino sólo por la gente Cielo. Una transformación moverá sus cimientos y los diagnósticos para la vida, a través del test alquinaturista, serán como sentencias y el epicentro será la vía roja del Árbol de la Vida. Entonces, lamentarán todas las tribus de la tierra. Así, la vivencia de la gente será expuesta a las leyes de causa y efecto, sin intervenciones satánicas que las manipule; y los estereotipos se revolverán contra ellos; y las manifestaciones de sus doctrinas empezarán a tomar cuerpo en contra de las maldades, la injusticia, la iniquidad, el odio; y sabrán que el Hijo del Hombre está entre nosotros, envuelto en una nube, donde no se verá, pero sí se hará sentir.

 

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Apocalipsis 24:31

 

Entonces, empezarán a tocar los ángeles las trompetas con sus plagas, y juntará a los escogidos de los cuatro vientos, de los cuatro ángeles, que harán que no sople viento alguno desde las fuerzas del mal (Apocalipsis 7:1). Y así, de esta manera, la realidad de su forma de vida se manifestará en ellos como un fuego abrasador, y no les quedará más remedio que buscar un modelo de vida diferente.

 

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca”.

Mateo 24:32

 

Aquí, la metáfora de las hojas de la higuera se escenifica en el Génesis 3:7.

 

“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”.

Génesis 3:7

 

La desnudez significa los estereotipos, que taparon con hojas de higuera. Así, la parábola de la hoja es la enfermedad. Ésta es el resultado de la desnudez del arquetipo: el estereotipo. Entonces, el verano, el calor, el fuego, la verdad, está cerca, porque lo hará cambiar todo.

 

“Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.

Mateo 24:33-35

 

El que tiene intenciones y persigue finalidades buscará en la realidad manifiesta. Y esto le impulsa a explorar el mundo que le rodea. Es del sufrimiento y de la enfermedad de lo que depende esa búsqueda. Ésta es la desdicha que acecha a la dicha y que nos trae las cogniciones que nos ayudan a conocer la nueva realidad. Es la generación que la vive, y que no pasará hasta que todo esto acontezca.

 

“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.

Mateo 24:36

 

Pero sí sabemos seguir viviendo, manteniéndonos alejados de los babilónicos, con la onda girando surtiendo su efecto contra las persecuciones de los inquisidores.

 

“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque, como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada”.

Mateo 24:37-41

 

De ello resulta que las costumbres y las leyes deben adaptarse a los tiempos que corren.

Además, hay que hacer que el hombre deje de ser antinatural. Así, no se puede coexistir, porque lo natural supone lo supremo para la vida. Su eficacia reside en que nos hace ser conscientes de que la vida, aunque se manifieste individualmente, no está limitada al individuo, y lo que vive dentro de uno también vive en los demás. Y esto nos lleva a la empatía.

‘Entonces, estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado’: No hay nada que se resista una vez que hemos aprendido a renunciar al yo individual, para dejar de llevar un puñal en el cinturón para matar al otro, porque así se poseerán bienes en abundancia. De otro modo, lo que reina sobre la vida es una doctrina de ladrones.

Así, es vital para la supervivencia y continuidad de la vida organizar una sociedad sin castas y equitativa. Y la gente aprende a coexistir, las tareas se realizan, el trabajo se hace y todos se consideran libres. De esta forma, los pregoneros y radicales ultra-capitalistas, los que atentan contra la Naturaleza, los que odian a los demás por tener ideas distintas, los inquisidores de la información serán tomados por el Juez de los arquetipos y los destruirá, y no habrá ningún medicamento que les ayude.

 

“Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá sus parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Mateo 24:42-51

LA OBRA DIGNA DE LA MANO DE DIOS

La gente se aglomera a la entrada de la casa del mundo, como si fuera el consejo de la sabiduría. Durante la noche, hacen cola para no perderse la entrada del día.

El poder de la cara del mundo reside en la vanidad. Ésta se pasea en espléndidos carruajes, con la cabeza en alto, y bucea por el agua de los manantiales oscuros. Así, a los objetos con luces les ofrece mucha resistencia. Y por sus lares fluyen las intrépidas aguas que vencen a los desanimados fuegos. Y los principios duales que aquí prevalecen se llaman, respectivamente, enfermedad y muerte.

Un día, un hombre llamó a la puerta de la casa del mundo y le preguntó:

-¿Qué creéis que es la vida? ¿Y qué creéis que es el fuego?

El mundo le dijo:

-La vida es el aliento de una noche, porque la noche es la eternidad de la no existencia; y el fuego, el soplo de la verdad, que se apaga con la lluvia incesante de la mentira.

No considero honor ser admirado por el mundo. No considero desgracia ser despreciado por él. Los éxitos que tuve en el mundo, cuando se abrió mi aliento de fuego, todos se volvieron fracasos, y vi cómo pasé de héroe a villano.

Ahora, en la abominación de los tiempos, vivo la vida como si fuera la muerte. El único dinero que me interesa es el del sustento. Veo mi casa como un gran palacio, y miro mi distrito integrado en un país de bárbaros.

Fui lanzado a un gran río para buscar la perla negra. Y cuando la encontré, se la enseñé a los hombres. Pero casi todos prefirieron la pata negra, y colocarse de espaldas a la luz que desprendía la perla negra.

Entonces, me miraron atentamente y me arrebataron el único título que ostentaba: el de caballero de la triste figura, por aquello de poseer un título, sin la nobleza universitaria, y perteneciendo a la misma orden de caballería de Cervantes, Leonardo da Vinci, de los apóstoles pescadores y del mismo Jesús, que fue carpintero.

Toda la familia se disgustó conmigo, porque había pasado de ser maestro en artes marciales a hechicero de la tribu, que se dedica a manipular. Entonces, caí en la cuenta de que el mundo, en todas las épocas, es siempre el mismo, y repite su relato una y otra vez. A Sócrates le condenaron a muerte y tuvo que beber la cicuta porque pervertía a la juventud. Jesús había creado la secta de los nazarenos. Muchas mujeres fueron quemadas por la Inquisición porque usaban plantas medicinales para las enfermedades. Y ahora, los inquisidores periodistas, a los que se dedican a las terapias alternativas libres de venenos, los llaman gurús, con la intención de quemarlos en la hoguera de la vida social.

En este mundo, de forma repentina, ha crecido la maldad, la iniquidad y el odio, algo propio de los desórdenes funcionales que padece el hombre. Así, los arquetipos de la moral han caído en picado, y todos ellos expresan somatizaciones neurofisiológicas, alteraciones mentales, individualismo social.

No se puede confiar en la filosofía si ésta no va cargada de buenas costumbres. Así lo dijeron los griegos. Y así es.

El hombre siente el roce de la vida, y experimenta sus amarguras. Siente los ataques de la vejez, pero no el descanso que proporciona. Piensa en la muerte, pero no en su reposo eterno en el polvo de la tierra, porque del polvo naciste y en polvo te convertirás.

Pero, a pesar de todo, su mente continúa pálida y sombría. Y su corazón siempre anda de perfil. Y su alma, perdida en la noche de los tiempos.

He tenido que dominar mis pasiones. Y me han puesto la ética a prueba. El reino del macho y la testosterona es poderoso.

No siento la alegría de vivir ni el miedo a morir. El agua ha perdido su poder contra mí para mojarme. Porque manejo el timón de la gran nave de Tarsis. Ni a los gobernantes de las tinieblas ni a las nubes de los poderes fácticos les temo, porque su potencia sobre mí se la ha llevado el tiempo apocalíptico. Tengo muchos motivos para despreciar este mundo.

El verbo que era Dios y estaba con Dios, creó todas las cosas. Y el hombre de los tres seis es la maquinaria aniquiladora para destruir todas las cosas que componen la vida.

Para mí, ser hombre no es un motor de orgullo ni de felicidad. Así, si analizamos el papel que juega el hombre dentro del contexto de todos los seres que componen nuestro Universo: la Luna parece convulsa moviendo mareas; el Sol se muestra enfadado y nos achicharra; y Marte está temiendo por su llegada.

La metafísica, el último eslabón de la cadena evolutiva, supo tratarlo y mantenerlo. Ante su inconciencia y naturaleza salvaje, le ofreció la posibilidad de comerse a sus ancestros. Así, los pobres perros, en Oriente, se encuentran mortificados. Sin embargo, en Occidente, se encuentran queridos por el hombre. Quizás, por aquello de que perro no come perro. Y por el cariño que le procesa, lo alimenta, lo cuida, lo mete en casa, en su cama, lo besa, le salva la vida con el veterinario y no permite que se le maltrate.

Entonces, una ovejita dijo:

-¿Qué tendré que hacer yo para que no me coman? Yo no le hago daño a nadie. No mato para comer. Me alimento de hierba del campo, mantengo el campo limpio y produzco leche para alimentar a los hombres.

A todo esto, la metafísica del Verbo le contestó:

-El hombre está cubierto por el manto de los sentidos salvajes del yo. Y cree que todo lo que domina le pertenece. Es el gran hipócrita del amor. Y se muestra cariñoso con el perro porque quiere hacer ver que ama a los animales.

La ovejita le contestó:

-Entonces, ¿por qué me come a mí y a otros animales?

La metafísica de nuevo le respondió:

-El hombre, con su iniquidad, siempre busca argumentos para sus maldades y sus intereses. Y aparece con su apestada sabiduría, y alude a que necesita las proteínas de los animales para vivir, así como la vitamina B12 y los omega-3. Y aun así, aunque esto no fuere cierto, el hombre te seguirá comiendo allí donde estés. Nadie puede confiar en la naturaleza del hombre y sus estereotipos, que le inclinan a matar, a comer animales y no respetar la vida de ellos.

Desde que la Organización Mundial de la Salud advirtió que el consumo excesivo de carne aumenta el cáncer, el hombre ha aumentado su consumo, como también ha aumentado los casos de esa enfermedad.

Hay muchos que aparentan ser sabios. Sus oídos no oyen y sus ojos no ven. Y en vez de hablar, cuando hablan realmente callan, porque no dicen nada.

Yo sólo soy un humilde servidor, y me han dicho que tengo que comunicar un misterioso secreto.

Hay que gobernar el gran reino del presente para poder llegar al futuro. El ser humano debe regresar de su estado salvaje y dejar de andar corriendo tras lo inasequible. Conviene que se vaya subiendo a la Rueda de la Vida. Ésta abre la puerta de la conciencia y ella da por sentada la existencia de las almas y a dónde van a parar después de la muerte. Nos preguntamos que dónde estarán las almas de aquellos que fueron muertos por causas de seguir a Dios y a su doctrina (Apocalipsis 6:9) y cómo vivimos sin ellos. Tampoco el Hades y el Limbo es un estado final para los que nos dejaron, ni siquiera para los que subieron a los Cielos, porque algún día tendrán que regresar a casa.

Donde reina la gran ciencia sirve para que los carros de fuego puedan trasportar gente. Sólo Enoc y Elías fueron elevados a los cielos. Y sin embargo, ningún carro de fuego trajo a nadie desde el Cielo a la Tierra. La fe, más que nada, sirve para mantener a los hombres en la esperanza, en la promesa de Dios y de Cristo.

El proceso de asimilación de la muerte de un ser querido depende de quién fue el difunto: si fue un niño, una persona joven o ya mayor; y del impacto que crea en la persona que queda de luto. Si se trata de un hijo, un cónyuge, un hermano, un padre, una madre, algún otro familiar o un amigo querido. Para todos ellos vale la misma máxima, que consiste en que deja un profundo vacío en el alma, y una tristeza que subyace y que baña la vida a diario. Nadie puede ser feliz ante la pérdida de uno de los suyos y que no llegó a cumplir su ciclo de vida, y, que en el caso de haberse cumplido, es aceptada con más o menos resignación.

El carro de fuego celestial es la venida que espera aquel que quedó mutilado en la vida y mermado en el corazón. No se ve todavía el cielo con las oleadas de fuego, como cubierta por una densa nube, hundiendo la casa que mueve la onda, un escalofriante estremecimiento sacudirá los miembros, con un prodigio que sobrepasa la realidad y sin poder dar crédito. Así vendrá mi padre, así vendrá mi hermano, así vendrá mi hijo, y así vendrán los hijos de la Alquinatura que fueron muertos. Llegado el tiempo idóneo se aplicará por completo, sin excepción.

En mi viaje por este mundo me he enfrentado con la ciencia de la calavera. Ésta constituye un manantial de prodigios para casi todo el mundo. Sobrevino una pandemia en todo el planeta, donde hubo millones de muertes. Menos mal que apareció el arte mágico de la vacuna y salvó a la humanidad. Incluso a los millones de personas que no se vacunaron.

Teniendo en cuenta la manera en que obra nuestro sistema inmunológico, nadie debería temer a los patógenos. Frente a querer potenciar la humanidad de forma artificial con las vacunas, está hacerlo de forma natural. Nuestro sistema inmune es altamente sensible, y también altamente eficaz. Y se ha ido desarrollando a lo largo de millones de años para luchar contra los patógenos. Él ha creado, para cada virus, bacteria, hongo, parásito, alérgeno, tipo de tumor, una respuesta específica, sólida y firme, mediada por los leucocitos, y que determina la inmunidad adquirida. También, nuestro sistema inmune se ha desarrollado ante la mutación de un patógeno contra el que no tiene inmunidad. Es, entonces, cuando entran en juego las células T y B de la memoria. Estos leucocitos son capaces de identificar un patógeno mutado, codificar su secuencia, destruirlo, y pasar la información a las neuronas madre que rigen el sistema inmune. Así, de esta manera, queda establecida la inmunidad contra ese patógeno.

Sin embargo, estas disposiciones potenciales de nuestro sistema inmunológico son tan eficaces como frágiles, y de ello depende el tipo de vida que llevemos. Los desórdenes provocados por ciertas músicas estridentes, una educación intensiva y polarizada al dato, la vida sedentaria o deportes con demasiada prevalencia muscular y sobreesfuerzo, la comida basura y el consumo de azúcar blanca, dietas hiperproteicas, o consumo excesivo de carnes y pescados, intoxicaciones hepáticas por alcohol, fármacos o drogas, estrés social debido a una sociedad altamente competitiva y alteraciones de la moral como el odio a los demás, la blasfemia, el robo, la injusticia, etc. Todo esto hace que la maquinaria inmunológica se resienta en alguno de sus engranajes y empiece a fallar. Lo bueno es pretender ordenar los desórdenes, y esto se puede hacer a través de la Alquinatura, que ha demostrado su eficacia a lo largo de más de treinta años. Ningún incidente de covid hubo entre las más de seiscientas personas que se trataban con Alquinatura y que no sufrieron más que algún que otro síntoma.

Ejercen una gran influencia, para que la gente se vacune, los medios de información. Estos están alineados con la Organización Mundial de la Salud, y ésta, al mismo tiempo, con los laboratorios que ganan millones de dólares. Pero nada hablan de los efectos colaterales de las vacunas, y de la cantidad de infartos que ha provocado la del covid. Así, vemos que las vacunas son la primera causa de enfermedades autoinmunes. Éstas son las enfermedades de la sombra, como el autismo, porque nadie las relaciona con ellas.

La razón de la tendencia ultraderechista que asola el mundo es el peregrinaje emprendido por una vida de desórdenes lejos del orden natural. Como hemos mencionado antes, todos los bulos que intentan desmontar algunos medios de información, incluidas algunas televisiones, chocan de frente con esta semilla ultraderechista que va creciendo día a día, fundamentalmente entre la gente más joven.

Los dos soberanos más poderosos del mundo son el yo individual y la injusticia. Y la deidad de ellos se ha hecho dueño de la vida social. Este ser, en su doble forma negativa, está perfectamente equipado para cumplir la función de incubar una sociedad que termine en guerra, caos y destrucción.

Vicio de juventud es no conocer la historia y ser arrastrado por la fogosidad del populismo. La historia, cuanto más terrible sea, tanto más debe mostrarse. Que los grandes poderes fácticos sean los que mandan es algo que hay que saber. Los cuales, cuando su cólera se excita, se expande vencedora. Ya manchada de sangre, enloquece con pasión de volver. Gente que suplica a la democracia es a la vez enemiga de ella, y la única patria que conoce es su ideología fascista. Ninguna ley debe perdonar el crimen o impedir su castigo. Lo que la ley no hace, lo hace la historia: repetirse. Grande fue el sufrimiento de los que vieron asesinar a los suyos, y lo único que les quedó fue llorar en la intimidad. Y se les arrebató el mayor fruto de la vida: la justicia. Parece como si las estrellas del Cielo le hubiera dado la espalda a tantos horripilantes crímenes. Pero los dioses blancos están atentos, expectantes, esperando que llegue el momento de actuar. La justicia del mundo pasará, pero la del Cielo nunca pasa. Entonces, ¿quién los protegerá? Ábrase la tierra para no sufrir, que es mejor muerto que vivo. Las vastas semillas de los criminales pagarán por ellas, porque estos asesinos ya pagan en el infierno. La mala hierba da ceniza a la tierra, y venganza al Cielo.

Como fueron engendrados los cielos y la tierra, así será engendrado el hombre puro, hecho de oro alquímico; y los menos puros, hechos con la plata de la nueva tierra. Y no habrá ninguno de ellos que no cumpla cien años.

La estrella de los seis elementos será su carro de fuego para volar hacia las alturas. La claridad del día del Señor traerá los tres semblantes con sus resplandores, fruto de la ceremonia con la Rueda de la Vida. Parida ya está la esposa del Cordero y de luz ilumina la Nueva Jerusalén. Y el Sol del mundo se ha oscurecido. Y la Luna no da su resplandor. Toda la iniquidad empieza a agitarse dentro de la gente. Un hombre que con inmundicia se forma, con orden hay que repararlo. Cortados están los hilos de Satanás, que movían a la gente, y viva está la llama del Cielo, que nos ilumina.

Bienaventurados los que creyeron que serían salvos de la muerte; y los que siguieron a estos, que aunque mueran, volverán de nuevo a la vida para siempre.

Y las ciudades bárbaras vendrán a rendir cuentas a la ciudad santa de Jerusalén, que a las rocas ablanda y  salva, arrastrándolas con su canto de arpa.

Las virtudes del Cielo dominan el panorama. El poeta, el místico, el artesano, el filósofo, el flamenco, las artes orientales, llevan ahora el cetro de la vida. Y la feliz unión de la esposa del Cordero con su desposada, sacude ahora el carro de la fortuna.

A jóvenes y viejos hay que gobernarlos. Y hay que procurar que los perros se conviertan en monos. No seré yo quien sustituya al leñador en el manejo del hacha, porque me cortaré la mano. Al hombre impío y desagradecido hay que gobernarlo con vara de hierro sobre barro de alfarero. Este indómito mundo fue parido por la bestia, y nacido así, así sigue. Y si se le echa perlas se revuelve contra ti y te despedaza.

La patria de uno debe ser la de la hermandad entre los pueblos. Y funesta es la patria del dinero. Suyos son los crímenes que se hacen para enriquecerse. Al fruto que han sacado de esta patria lo consideran libertad.

El golpe de una divina hoz empezará a recorrer las tierras de Tarsis, y seguirá por todos lados, cortando la cabeza de los indómitos hombres, y la medicina de la serpiente nada podrá hacer para salvarlos.

Son ricos porque supieron robar. El primer año que empezaron a ser ladrones tuvieron en abundancia. Y en el trascurso del tiempo se han hecho dueños de pueblos y naciones enteras. Buscan algún argumento inaudito para sus fechorías, y cuentan con una diestra y una siniestra muy experta en el mundo del engaño y de la guerra. Saben acrecentar los resentimientos y el odio, y son expertos en montar tramas judiciales para hundir a sus oponentes y que todo parezca lo que no es.

¡Oh, divinidades, propicias ya! Esto sí que será un día de fiesta y un día de boda.

El permanecer impasible ante los escarnios de los poderosos es de tibios, y los tibios serán vomitados. Ahí donde te duele, te va a dar con el hierro para que andes en pos de la justicia.

Un sólo Juez es suficiente para tu castigo, el Juez que todos llevamos dentro y que ya empieza a despertarse. Se ha abierto el camino hacia el Reino de la Vida. Retornar al orden de la naturaleza orgánica es un camino angosto y estrecho. El proceso de curación actúa, más no tiene compasión. Y en la guerra para eliminar el mal todo se exacerba. Sin embargo, la tierra, con orgullo, soberana, no se deja afligir, y el manantial del bosque del dolor, con la acción de sus ejes, será calmado. En el curso del contenido de este relato se proclama el encuentro con el alivio, con la existencia en la tierra del 8VM. Esta acción de la Vis Medicatrix es la sede que le cierra las puertas a las crisis curativas permanentes.

Todo lo que tiene vida, vida crea. Así, el verdadero conocimiento es el medio para penetrar en el mundo de la salud, y cerrarle las puertas a la enfermedad. Todo se basa, más que nada, en la idea de que allí donde está la neurona madre con su biomemoria empieza el conocimiento. La esencia verdadera y pura de este conocimiento puede ser intervenida y cambiada por la acción malévola de Lucifer. A partir de este momento se empieza a vivir una realidad virtual, porque la verdadera naturaleza de la esencia ha sido cambiada. También el equilibrio armónico de los procesos vitales, tanto de la vida como del conocimiento, pueden verse truncados. Una maniobra satánica, un fármaco, una radiación pueden generar un cortocircuito en la biomemoria de la neurona madre, y no será capaz de trasmitir su información al eje correspondiente con su función específica. El ser humano, en la Tierra, vive el matrix de la vida, encontrándose a merced de los dioses, empujado por las confusiones de aquello que tiene grabado en la biomemoria de la conciencia y que determina su comportamiento neurofisiológico, mental y moral. Así, de esta manera, el individuo es contenido en la metafísica de la vida y es incapaz de dar el salto a la inmortalidad; su expectativa se reduce al nacimiento, una vida más o menos tortuosa, y la muerte.

Lo bueno para el hombre sería ser libre. Pero la dictadura que ejercen Satanás y sus ángeles sobre el mismo, constituye la base de la tragedia para la humanidad. La venida del Mesías para redimirnos es la apuesta de Dios para liberar al hombre de dicha tragedia.

La ubicuidad se expresa así:

 

“¿Quiénes son estos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?

Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado”.

Isaías 60:8-9

 

Es la perfecta equivalencia de haber sido judío en otra vida y pertenecer a los gentiles en ésta. No podemos esperar reconducir la expresión de la biomemoria restringida con otra cosa que no sea la música. Es así como Dios mira hacia la región de Tarsis, y la existencia de un tipo de canto y danza que, según cuenta el historiador Antonio Medina Molera (Historia de Andalucía), producía admiración en gente de muchas partes del mundo, que venían a ver bailar a las bailarinas tartésicas. Se trata aquí de un fenómeno original, donde se desarrolla una serie de cánones vibratorios capaces de generar impulsos eléctricos en las neuronas madres para trasmitir la información de la biomemoria a través de su eje funcional, de manera parecida a como lo hace una emisora de radio o televisión.

Los dos elementos primordiales de los que surge este fenómeno vibracional, ya consolidado y firme, son el encuentro de Oriente y Occidente. Por un lado, estos cánones incipientes nacidos en Tarsis; por otro, la llegada de los gitanos a Andalucía, provistos de un gran sentido de la genialidad musical. Así, de esta manera, payos y gitanos crearon una catarsis musical definida con unos cánones y melismas a los que hoy se le llama flamenco.

La contemplación pura de la realidad se haya en el resultado a la hora de escuchar la música flamenca, debidamente secuenciada, los síntomas empiezan a desaparecer y las neuronas madres, ya libres, toman la Rueda de la Vida.

 

 

 

 

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